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El anillo misterioso

  • Foto del escritor: José Luis García
    José Luis García
  • 22 ene
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 11 feb


En un pequeño pueblo de Aragón, llamado Torla-Ordesa, vivía una pareja de casados llamados Ofelia y Arturo. El matrimonio llevaba una vida normal, tranquila y trabajaban duro para poder seguir adelante con sus vidas.


El día menos pensado, recibieron la inesperada noticia de que una parienta de Ofelia había fallecido. La mujer, llamada Gabriela, ya era muy anciana y junto con su marido Gustavo venían de familias adineradas y sus negocios habían sido bastante prósperos a lo largo de sus vidas, por tanto, poseían una gran fortuna. Estos parientes no tuvieron hijos, ni tenían otros familiares cercanos que pudiesen heredar sus bienes, pues ya habían fallecido. Por consiguiente, la mujer dejó por escrito en su testamento que Ofelia heredaría todo.


Después del entierro y de días de luto, Ofelia heredó toda una fortuna y fueron a la casa a recoger todas las cosas de valor antes de ponerla en venta. Entre joyas, documentos, fotos y objetos de gran valor, Ofelia encontró una caja fuerte abierta y dentro había una cajita pequeña. En el interior de esa caja, se hallaba un anillo de plata bastante peculiar que tenía un diamante negro en el centro. Era extraño, pero demasiado llamativo, parecía incluso que brillaba en la oscuridad de esa habitación que se había quedado tan vacía y triste, de modo que, Ofelia decidió ponérselo sin saber que aquella joya escondía una terrible maldición.


La historia de ese anillo, comenzó en uno de los viajes que hacían los parientes de Ofelia por negocios. Uno de sus destinos fue el País Vasco y allí una señora misteriosa le quiso vender el anillo a Gabriela. Aquella mujer se llamaba Amparo y le dijo que ese anillo era muy especial, que llevaba una perla única y que solo una mujer de gran distinción podía lucir ese anillo. Gabriela y su marido Gustavo no se pensaron ni un segundo en comprarlo, ya que ellos querían que la gente supiese que eran personas con un alto poder adquisitivo, lo que no sabían era que Amparo quería deshacerse de él.


Amparo fue engañada por su pareja durante años con una amante. Finalmente el marido quiso casarse con Amparo y decidió rechazar a la amante sin saber que era bruja. El día de la boda, la bruja echó una maldición sobre el anillo y cambió de color a un negro escalofriante, pero a la vez hermoso, capaz de llamar la atención de cualquier persona. A causa de la maldición, Amparo fue una desgraciada desde ese día.


Cuando Gabriela se puso el anillo, la maldición terminó para Amparo y su marido, pero pasó a la vida del nuevo matrimonio. Durante unos años, la vida de Gabriela y Gustavo, fue horrible. Perdieron bastante dinero, fallecieron familiares y solo pasaban desgracias a su alrededor. De repente, un día Gabriela descubrió que se trataba del anillo, se lo quitó y lo quiso vender. No obstante, fue imposible durante años, así que, lo guardó en una caja fuerte para no verlo nunca más, hasta que llegó el día en que Ofelia lo volvió a reavivar.


Las vidas de Ofelia y Arturo se empezaron a complicar, y una sensación constante de tristeza los acompañaba. Una noche Ofelia, soñó con una voz inquietante que le decía que el anillo nunca le dejaría en paz.  A la mañana siguiente, Ofelia le contó su sueño a Arturo, y el miedo se empezó a apoderar de sus vidas.


Un día Arturo, ya harto de esta situación, quiso investigar acerca de ese anillo. Revisando entre las pertenencias antiguas recogidas de la casa de los parientes de Ofelia, encontró una foto del viaje al País Vasco donde salía Gabriela posando con el anillo.

Ofelia y Arturo decidieron poner rumbo a aquel destino y así buscar el origen de ese anillo, preguntando a gente desconocida. No les costó mucho descubrir la verdad, puesto que todo el mundo sabía que ese anillo tenía la maldición de una bruja, ya que fue una historia muy sonada en la ciudad. Entonces Ofelia comprendió que debía de deshacerse del anillo cuanto antes.


Aquella misma noche, cuando llegaron al pueblo, fueron al río más profundo y lo arrojaron al agua. A la mañana siguiente, el sol volvió a brillar con normalidad y la armonía regresó. Durante un tiempo, todo comenzó a ponerse en su lugar y sus vidas mejoraron poco a poco.


Sin embargo, después de pasar años, los vecinos de aquel pueblo aseguran que en las noches de luna llena, puede verse un escalofriante destello en el fondo del río. Todo el mundo sabe que es el anillo esperando a su próxima víctima.


REFLEXIÓN:

"No es oro todo lo que reluce. Algo puede parecer bueno, valioso o atractivo, pero en realidad no serlo."


FIN

 
 
 

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Sobre mí

La historia de José Luis García es un blog dedicado a compartir las experiencias y vivencias de una persona real, llenas de ejemplos de superación, contadas de forma amena y cercana. Acompáñanos en este viaje lleno de emociones y aprendizaje.

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