Un pastor muy lector
- José Luis García
- 5 feb
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 11 feb

En un pueblo de la Mancha, llamado Bolaños de Calatrava, vivía una familia que se dedicaba al ganado. La familia, formada por un matrimonio y tres hijos, vivían en una cabaña en mitad de un prado verde, donde cuidaban a sus animales. El hijo mediano, se llamaba Lorenzo y su vida giraba en torno a su trabajo, el cuidado de sus ovejas y su gran afición, la lectura.
Lorenzo amaba leer, sobre todo, sus comics de superhéroes. Aprovechaba cualquier momento del día para dejar volar su imaginación y escaparse de la realidad. Siempre había querido ser como sus superhéroes favoritos, aquellos que ayudaban al mundo a ser un poco mejor. No obstante, todo formaba parte de un simple sueño.
Una mañana, él y su madre se acercaron al mercado y escucharon que el pueblo estaba sufriendo saqueos y que la gente estaba atemorizada. Un grupo de jóvenes estaba robando y destrozando casas o establecimientos públicos. Al regresar a casa, Lorenzo no podía dejar de pensar en lo que estaba ocurriendo y como leía tantas historias de héroes, tenía la necesidad de hacer algo al respecto.
Él sabía que no tenía superpoderes, pero si había aprendido mucho de las historias y todas tenían algo en común: querían hacer el bien. Lorenzo se volvió a leer durante horas sus comics preferidos y, se dió cuenta, que todos los personajes tenían un don y usaban un arma especial que les ayudaba a derrotar a sus enemigos.
Lorenzo, fantasioso, comenzó a sentirse de verdad un superhéroe y decidió ponerse su supertraje, aunque adaptado a sí mismo. Se puso una camisa blanca, un chaleco negro y su vieja boina. Además, como arma de defensa, escogió su fiel garrota de pastor como símbolo de su oficio y, sin pensarlo más, puso rumbo al pueblo.
Nada más adentrarse en el pueblo, encontró a varios vecinos muy asustados. Al parecer, el grupo de estos delincuentes estaba formado por seis o siete chicos y acababan de asaltar una casa. El joven Lorenzo, con un gran espíritu de superhéroe, les dijo a los vecinos:
- ¡No temáis, aquí estoy yo para ayudaros! -Dijo Lorenzo.
Sin embargo, los vecinos comenzaron a reírse y uno de ellos le dijo:
- ¿Y crees que tú solo puedes enfrentarte a ellos? Se van a reír de ti.
Entonces Lorenzo, le contestó:
- Pues iré a buscarlos y veremos quién ríe el último.
Lorenzo se pasó toda la noche buscándolos, pero no los encontraba. En ese momento, recordó que en sus comics favoritos los villanos siempre tenían una guarida secreta y que quizá ellos podían tenerla también. Así pues, se le vino a la cabeza una famosa cabaña en ruinas a las afueras del pueblo y nunca nadie iba por allí dado que estaba abandonada. Lorenzo se armó de valentía, fue para la casa y, efectivamente, allí los encontró.
Sigilosamente y escondido, escuchó la conversación que tenían, estaban hablando de su próximo plan para robar en otra casa. Por tanto, decidió que se presentaría en la “casa objetivo” para pillarlos de imprevisto. Luego, Lorenzo regresó a casa y se preparó para el ataque de los vandálicos al día siguiente.
La noche después, habían planeado estar a las doce en la casa y allí estaba Lorenzo, un poco antes que ellos. Al intentan entrar en la casa, Lorenzo se plantó delante de ellos y hablándoles muy sereno les dijo:
- ¿No tenéis nada mejor que hacer que molestar y asustar a la gente de nuestro pueblo?
Entre ellos, mientras estaban muertos de risa al verle, uno dio un paso hacia delante y le dijo:
- ¿Y tú que vas a hacer para impedírnoslo? Eres un simple pastor. – Era el cabecilla del grupo.
Los muchachos comenzaron a burlarse, y entre risas, intentaron capturar a Lorenzo. A pesar de su intento, antes de que pudiesen hacer nada, Lorenzo reaccionó con rapidez y con su garrota dio a todos unos cuantos garrotazos.
Doloridos, ninguno se atrevía a acercarse a Lorenzo, puesto que seguía teniendo en su mano su fiel garrota. Entonces Lorenzo dijo:
- Ahora ya no sois tan valientes como creíais. Un simple pastor, os ha pillado y os ha derrotado.
- ¡No nos has derrotado aún, pastor! Esto no quedará así. –Dijo el cabecilla del grupo.
De repente, cuando se disponían a huir del lugar, sonaron las sirenas de la policía. Lorenzo avisó con antelación a las autoridades del malvado plan que tenía entre manos este grupo de ladrones. Detuvieron a los delincuentes y se los llevaron al cuartel.
A la semana siguiente, Lorenzo se encontraba en su cabaña trabajando como siempre, tranquilo de haber hecho lo correcto. De repente, escuchó una voz a lo lejos que decía:
- ¡Lorenzo corre, ven rápido a la casa! – gritó su padre.
Corriendo, atravesó su pequeño prado lleno de ovejas y se encontró a un montón de gente en su casa. El alcalde junto con oficiales de la localidad, se presentaron personalmente en casa de Lorenzo para agradecer lo que había hecho por Bolaños.
- Lorenzo, eres muy valiente, quiero que lo sepas. –le dijo el alcalde.
- Gracias señor. –dijo avergonzado Lorenzo.
- Gracias a ti, los vecinos de nuestro pueblo descansan tranquilos y se ha hecho justicia contra esos delincuentes. Te vamos a entregar una placa para que recuerdes, que eres un héroe. – le dijo un guardia civil.
La familia de Lorenzo, estaba orgullosa de él, ya que había sido un ejemplo para todos.
En aquel tiempo, Lorenzo comprendió que los sueños se cumplen y, por fin, creyó en sí mismo porque él era un superhéroe.
REFLEXIÓN:
“Nunca hay que dejar de soñar, porque cuando uno cree en sus sueños, todo empieza a ser posible.”
FIN



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