Un nuevo periodista
- José Luis García
- 20 may
- 2 Min. de lectura

En un pequeño pueblo castellano manchego, un joven llamado Hugo, tenía bastante claro desde que empezó la Primaria que su sueño era ser periodista. Cuando cumplió la edad correspondiente, se matriculó en la carrera de periodismo y finalizó sus estudios con unas notas excelentes.
El joven llevaba en casa ya un par de meses y, teniendo en cuenta la situación laboral tan precaria, no esperaba encontrar trabajo pronto, por lo que tuvo una gran idea. Llegó a la conclusión de escribir una revista del pueblo en el que vivía, donde se contaran los diferentes asuntos y “chismorreos” que ocurriesen en el mismo.
Hugo empezó a investigar y, después de unos días buscando información, tomó unos apuntes y comenzó a escribir su revista: LOS DIFERENTES COTILLEOS Y CHINCHORREOS DE MI PUEBLO.
“Ayer por la tarde pude escuchar que Antonia estaba dando unas voces a la Francisca, porque por lo visto entre ellas se echan la basura a la puerta de su casa. La discusión continuó hasta que llegó la Guardia Civil a intervenir y separarlas, ya que casi se enganchan de los pelos. Tambien, uno de estos días vi como Manolo intentaba agredir a su vecino el Pollero, porque decía que este último había saltado a su finca y le había robado un par de conejos y un pollo, y hasta que no vinieron sus respectivas esposas, no pararon la pelea. ¡Menos mal que no llegó la sangre al río! Después, pude ver a unos niños tirando piedras a la ventana de una casa, llegando incluso a romperlas hasta que salió la Paca, una vecina de allí que corría detrás de ellos con un alpargate, discutiendo finalmente esa mujer con la madre de uno de los niños.”
Para sorpresa de Hugo, las existencias de la revista se agotaron a las pocas horas de publicarla, ¡se vendían como rosquillos! Hugo pensó seguir con la revista hasta que pudiese encontrar un trabajo digno, sin embargo, los días pasaban y él cada vez se encontraba más satisfecho con el trabajo que realizaba. Por este motivo no tenía previsto dejar de escribir, pero no tuvo más remedio que parar durante unas semanas por un virus que contrajo.
El quiosquero del pueblo fue a visitarle para conocer la causa del por qué no seguía escribiendo revistas. Los ciudadanos no paraban de ir al kiosco a preguntar por la revista y se iban incluso un poco molestos, lo que ocasionó pérdidas al dependiente.
Finalmente, tras conocer toda esta información y al ver el gran éxito que estaba teniendo en su pueblo, Hugo comenzó a rechazar propuestas de trabajo, pues se encontraba muy orgulloso de hacia dónde estaba dirigiendo su vida laboral y ya no aspiraba a otra cosa. Así era muy feliz.
REFLEXIÓN:
“Esta historia nos demuestra que en muchas ocasiones tenemos la solución más cerca de lo que pensamos. A veces el fin de nuestros problemas es más sencillo de lo que parece, pero hay que tener valor y coraje para dar el paso. ”
FIN
❤️❤️